Energía eléctrica, un privilegio que no funciona.
Por Victor Quijano Bé
Hasta este momento vamos en la encarnación número 18 del iPhone. Apple ha sido capaz de crear tecnología, construir una empresa global, generar incidencia en la innovación de productos y servicios e ir más allá con la inteligencia artificial y el software que tanto atrae seguidores año con año. La Comisión Federal de Electricidad ¿Funciona? ¿Crea innovación? ¿Es eficiente y brinda calidad en el servicio? CFE no es capaz de colocar un medidor desde mayo de 2026 en Cozumel y tener servicios de calidad para un espacio de cerca de 100,000 habitantes. Desconocemos si puede, quiere o sabe cómo hacerlo. Aunque la pregunta para el superintente debería ser ¿Quiere, puede, saben hacerlo?
En días recientes en la Península de Yucatán los apagones han sido un menester de un día sí y al otro también. Todos hemos sufrido de los apagones, todos hemos estado en una oficina de CFE en largas esperas. Es hasta este momento que estamos entendiendo el Frankenstein que alguien creó. Vamos, que un recurso tan importante hoy en día escasea, es demasiado caro y el suministro no es ni cercano a lo eficiente. Los cobros exhorbitantes, habitantes consumidores que mencionan cifras de $80,000.00 MXN, $8,000.00 MXN o como la casa Hernandez Vivas que en un espacio de 45 mts² consume de energía $6,500.00 MXN para dos personas bimestralmente: una adulta mayor y una persona con lupus. El salario mínimo no alcanza para pagar ese consumo.
¿Una empresa de clase mundial?
¿Cómo es que la empresa de clase mundial se convirtió en el infierno de cientos de ciudadanos? Es cuestionable la manera de brindar un servicio que como derecho cualquiera que cumpla los requisitos debería obtener. Pero ¿Cómo es posible, que personas con uniformes de CFE y vehículos no autorizados, con placas sobrepuestas, hayan ingresado a la Isla de Cozumel para realizar cobros indebidos directamente en el domicilio de 60 familias y aún así nadie en CFE Riviera Maya o Cozumel pueda dar la cara? ¿Quién regula al proveedor? ¿Qué autoridad nos ampara ante tanto atropello diario? ¿Esto es ser empresa de clase mundial?
Ahí radica el enorme problema, una Hidra de Lerna que hemos dejado crecer, que hemos alimentado y que hasta el momento, ninguna regulación, ni el gobierno cuatroteista ha sido capaz de darle solución a uno de los cientos de problemas que tiene la empresa. Internamente CFE es dos empresas en una. Combina servicios, administración, capital humano y finanzas; y por otro lado se encuentra la ingeniería, el trabajo de campo, los insumos, la instalación y mantenimiento en “red”. Alimentar con gas a una paraestatal que en verdad funcione es el ejercicio de recursos y atención más fuerte que tiene el gobierno-empresa, pero que al mismo tiempo su administración, contratación, subcontratación, prestación de servicio y producción está generando el peor de los escenarios donde no solo está al límite de venta/generación de la energía eléctrica del y para el país, sino que también al borde del colapso del sistema eléctrico. Los apagones no son hechos aislados, son la norma. El suministro no es bueno, es decadente y deficiente. La sustentabilidad de la red de energía eléctrica no es comercio justo, es expoliación de consumidores, domicilios y empresas.
Corrupción, ineficiencia y una red al límite
Y ahí están los datos duros, como argumenta el Instituto Mexicano para la Competitividad: “la corrupción ha convertido a México en un país de cloacas, transamos pero no avanzamos”. La transa es el enemigo público y la mejor herramienta para acelerar trámites y obtener algo de luz. Apreciada, internalizada, socializada, incluso un puente de relaciones públicas. ¿Quién no ha tenido que darle un dinerito o una buena propina a quien hace el contrato, revisa el contrato, cuadrilla que recorre las calles o personal que sella el medidor? A la señora Amparo en la colonia Juan Pablo en Mérida de Yucatán le costó $85,000.00 MXN. En isla Cozumel el amigo conecte cobra mínimo $8,000.00 MXN en efectivo. El hotel Albatros Suites tuvo que erogar más de $42,000.00 MXN en “depósitos” a principios de 2026 para únicamente, ser factibles de ser revisados para la colocación de sus medidores. Una “mordida” extra por estar fuera del horario laboral para poder revisar. El Licenciado Juan Gaez de PROFECO en Cozumel lo apunta bien “arriba del 80% de las quejas que recibimos son por los malos servicios de CFE y el otro porcentaje, por concepto de alimentos y bebidas en restaurantes”.
Aquí los últimos indicadores de la falta de eficacia y eficiencia:
- Cortes y bajones de energía continuos que llevan meses sucediendo en la Isla de Cozumel, Cancún y Playa del Carmen.
- Este verano apagones de días que no son apagones, son interrupciones del suministro como citó Claudia Sheinbaum Pardo en su mañanera.
- La mala planeación y la apuesta por centrales de gas natural sin garantizar el suministro idóneo tienen en jaque a la Península de Yucatán, reveló Mario López de Reforma.
- Mínima colocación de medidores, mismos que fueron destinados al programa federal Viviendas para el Bienestar (deshabitadas) que la Presidenta de la República inauguro el 18 de julio en Cancún, Quintana Roo.
«CFE por sí sola, no puede producir suficiente energía eléctrica para este país”, consigna Denise Dresser. Es el resultado de una mala implementación y entonación de la Ley de la Industria Eléctrica impulsada por López Obrador del 2021, que buscó priorizar a la Comisión Federal de Electricidad y hacerla omnisciente. El problema, por tanto, no termina cuando regresa la bendita luz. Según César Hernandez de Publius, -mientras no se atiendan las fallas de infraestructura, el suministro de gas, las líneas de transmisión y el mantenimiento de la red, Yucatán seguirá siendo vulnerable a nuevos apagones-. Ineptitud, carencia y pésimo servicio.
Cuando un apagón pone en riesgo vidas y negocios
Este último apagón del 31 de agosto, afectó a más de 745 mil usuarios en la Península de Yucatán, la más clara evidenciada de la fragilidad y la decadencia. José Enrique Molina de Canaco Mérida y del Consejo Coordinador Empresarial de Yucatán aseguró que cientos de PyMes han sufrido la pérdida irreparable de equipos y mobiliarios propios de negocios turísticos, gastronómicos y de bares como neveras, refrigeradores, licuadoras, entre otros. Representando pérdidas de casi 100,000 millones de pesos. Mientras los ciudadanos de a pie, con necesidad médica para enfriar medicamentos como la insulina, hormonas y vacunas, padecen de las desconexiones, poniendo en riesgo la vida de quienes requieren ventiladores o máquinas de conexión eléctrica. Otros, que no pueden darse el privilegio de contar con un Minisplit o dormir con aire acondicionado ante el embate de las olas de calor, las sequías y el fenómeno global del niño. Y por último, consumidores exprimidos como naranjas para satisfacer las ganancias de la paraestatal. Esto es CFE, C de Corrupción, F de Flojera y E, de Embusteros y Estultos.