Joven yucateca que cuida a su padre con discapacidad: el rostro de las cuidadoras en México
Desde hace casi ocho meses, la vida de Quetzalli Aldrete, una joven yucateca, cambió por completo. Hoy es la principal cuidadora de su padre, Vicente, un hombre que tras un accidente sufrió un daño cerebral severo que lo dejó con discapacidad física y cognitiva, dependiendo de cuidados las 24 horas del día.
Su historia refleja una realidad que miles de mujeres enfrentan en México: asumir el trabajo de cuidados no remunerado, sin respaldo suficiente del sistema de salud ni políticas públicas efectivas.
Accidente y cirugía cerebral: el inicio de una discapacidad permanente
Todo comenzó a principios de marzo, cuando Vicente sufrió un accidente durante un entrenamiento de artes marciales. El golpe en la cabeza fue tan grave que tuvo que ser trasladado de urgencia al Instituto Nacional de Neurología, en la Ciudad de México, donde fue sometido a una cirugía cerebral de emergencia.
Los médicos detectaron un hematoma que debía drenarse de inmediato, por lo que fue necesario retirar una parte de su cráneo. Hasta ahora, esa sección no ha sido reemplazada, lo que mantiene a Vicente en una condición de alta vulnerabilidad.
“Desde entonces perdió muchas funciones. Algunas cognitivas, pero sobre todo motrices”, explica Quetzalli. Actualmente, tiene paralizado el lado derecho del cuerpo, dificultad para articular palabras y depende completamente de otras personas para realizar cualquier actividad básica.

Joven yucateca cuida a su padre con discapacidad
Desde su traslado a Mérida, Vicente requiere atención permanente. Comer, ir al baño, bañarse, cambiar de posición o trasladarse de la silla de ruedas son tareas imposibles sin ayuda.
Aunque puede comunicarse de forma limitada, a veces mediante sonidos o dibujos en una tableta, la interacción es mínima. “El principal problema es la movilidad”, señala su hija.
Además, necesita rehabilitación diaria, ya que incluso un solo día sin terapia puede provocar retrocesos importantes. Este nivel de atención convierte el cuidado en una labor física y emocionalmente extenuante.
Mujeres cuidadoras en México: una carga desigual e invisibilizada
La historia de Quetzalli no es un caso aislado. De acuerdo con datos del INEGI, en México existen 58.3 millones de personas susceptibles de recibir cuidados en el hogar. Sin embargo, esta responsabilidad recae principalmente en las mujeres.
Según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) 2022, el 75.1% de las personas cuidadoras son mujeres, quienes dedican en promedio 38.9 horas semanales a estas labores.
En este caso, las principales cuidadoras son Quetzalli y su abuela, una mujer de más de 70 años que, pese a sus propias limitaciones físicas, continúa apoyando todos los días. “Es como cuidar a un bebé, pero muy grande”, resume.

Falta de seguridad social y fallas del sistema de salud
A la carga física y emocional se suma la ausencia de seguridad social. Vicente no está afiliado al IMSS debido a un error en su acta de nacimiento: el nombre de su madre fue registrado incorrectamente.
Aunque la familia ha intentado corregir el documento durante meses, no ha obtenido respuesta. Incluso si lograran el acceso, Quetzalli reconoce que la atención pública sería insuficiente. Sin rehabilitación intensiva, su padre podría permanecer en esta condición durante años o de forma permanente.
El alto costo del cuidado y la crisis económica familiar
El cuidado de un adulto con discapacidad severa implica gastos constantes: terapias, especialistas, medicamentos, traslados, equipo médico y enfermeros. Todo es particular.
Los ingresos provienen de la pensión de la abuela, del trabajo en línea de Quetzalli y, en gran parte, de deudas acumuladas. “Ya estamos muy endeudadas. Por salud, tanto mía como de mi abuela, tuvimos que contratar apoyo”, confiesa.
Además, Vicente requerirá en el futuro una cirugía para colocar una prótesis de cráneo, una intervención necesaria para proteger su cerebro, aunque no le devolverá la movilidad.

GoFundMe: una colecta solidaria para sostener la recuperación
Ante la falta de alternativas, Quetzalli inició la colecta “Chente necesita apoyo para seguir luchando” en GoFundMe, con el objetivo de reunir 350 mil pesos para cubrir al menos seis meses más de cuidados y terapias.
“Mantener a un hombre adulto dependiente las 24 horas del día es extremadamente costoso”, explica. El objetivo no es solo mantenerlo con vida, sino preservar su dignidad y calidad de vida.
Cada donación —por pequeña que sea— representa no solo apoyo económico, sino un acto de solidaridad con quienes enfrentan batallas que nadie elige, pero que se sostienen gracias al amor.
El amor que sostiene la lucha de las cuidadoras
A pesar del cansancio, la incertidumbre y el desgaste emocional, Quetzalli no se rinde. “Sé que hay muchísima gente en estas condiciones y que el sistema de salud es deficiente”, reconoce. Por ello, invita a compartir el caso, donar o brindar cualquier consejo que pueda ayudar.
La historia de esta joven yucateca pone rostro a una problemática estructural: el abandono institucional del sistema de cuidados en México y la sobrecarga que enfrentan miles de mujeres todos los días.
La colecta sigue abierta en: https://gofund.me/5ccec80b1.
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