Kuxa’ Anech: Historias de la milpa y animales del monte, un viaje a la memoria y al corazón del monte
Por Abraham Bote Tun

Al ver la obra Kuxa’ Anech: Historias de la milpa y animales del monte, me vi transportado a mi infancia, a esos días en que escuchaba las historias que me contaba mi “chichí”, mi abuela Lupe, en su casa de Motul. Su patio inmenso, lleno de árboles frondosos de mango, ciruela y otras frutas, era el escenario perfecto para esos relatos que hoy regresaron a mi memoria gracias al teatro.
La propuesta escénica combina teatro de sombras, narración oral y música en vivo. Sandra Rubio y María Fernanda Bolívar son las encargadas de dar vida a los cuentos, acompañadas de retroproyectores y mesas de luz que construyen un ambiente mágico. A su lado, Ale de la Vega recrea los sonidos del monte —el crujir de la selva, pasos, voces ancestrales— y culmina cada relato con canciones que evocan refugio, alivio y la sensación de hogar.

Historias de la milpa y el monte: memoria viva de los pueblos mayas
Las historias giran en torno a las semillas, la milpa y los animales del monte. Hablan de la creación de especies, del origen de sus formas y colores, y de la importancia de la biodiversidad que sostiene la vida. El mensaje es claro: el monte tiene alma, es un ser vivo que merece respeto, y los saberes ancestrales ligados a él deben preservarse.
Más allá de la belleza de los cuentos, la obra invita a reflexionar sobre un mundo donde el avance tecnológico y la expansión inmobiliaria amenazan con borrar estos conocimientos. Como señaló Sandra Rubio, una de las promotoras del proyecto, “la memoria y la palabra se conservan contándolas, contándolas, contándolas”.
Infancias y comunidad en el teatro de sombras
Uno de los momentos más entrañables fue la interacción con las infancias presentes en la función. Sus preguntas y opiniones hicieron que la experiencia cobrara un aire comunitario, como si las nuevas generaciones tomaran la posta de esa tradición oral que parecía desvanecerse.
La música de Ale de la Vega se convierte en un abrazo sonoro. Con artefactos artesanales reproduce sonidos del fuego, de la selva y de los dioses mayas, creando una atmósfera íntima que va más allá de lo didáctico: toca fibras profundas y despierta la memoria colectiva.

Kuxa’ Anech: arte, resistencia y defensa del territorio
La función también incluyó un gesto de solidaridad universal: antes de iniciar, se proyectó la imagen de una sandía, símbolo de resistencia y de la lucha por la paz en Palestina, recordándonos que la defensa del territorio y la dignidad es una causa compartida en todo el mundo.
Kuxa’ Anech no solo entretiene; es un acto de resistencia cultural. Reivindica la oralidad maya, rescata la relación con el monte y transmite a las infancias un legado de respeto y pertenencia. Ojalá esta obra pueda replicarse en más escuelas y comunidades, para que los saberes mayas sigan vivos y se conviertan en raíces firmes frente a un presente que, muchas veces, amenaza con olvidarlos.
