Heineken en Kanasín: comunidades rechazan planta cervecera por crisis hídrica y consulta irregular
Organizaciones y comunidades de Yucatán rechazan la instalación de una planta cervecera de Heineken en Kanasín, señalando impactos ambientales graves y violaciones al derecho humano al agua. La empresa anunció una inversión de 500 millones de dólares en una región con disponibilidad hídrica en crisis, pero sin claridad sobre permisos ni evaluaciones ambientales completas.
Kanasín ya está saturado por la industria contaminante
La Contraloría Autónoma del Agua en Yucatán advierte que Kanasín no puede asumir más cargas. Ya enfrenta daños provocados por:
- Megagranjas avícolas (Bachoco, Crío)
- Granjas porcinas
- Plantas de tratamiento ineficaces
- Rastro municipal contaminante
NO AL PROGRESO QUE DESTRUYE
“Permitir a Heineken sería firmar la sentencia de muerte de nuestra agua”, declaró la Contraloría Autónoma del Agua en Yucatán. La organización enfatizó que no se repetirá el fracaso de Hunucmá y que no se permitirá que el agua de las hijas e hijos del estado se convierta en cerveza para el lucro corporativo.
Heineken en Kanasín vulnera derechos y evade responsabilidad estatal
Aunque el CEO de Heineken afirma haber realizado una consulta indígena, el Convenio 169 de la OIT y la Constitución mexicana señalan que solo el Estado puede ejecutar ese proceso.
Organizaciones comunitarias exigen transparencia, pues no hay información sobre licencia de uso de suelo, Manifestación de Impacto Ambiental ni concesiones de agua.
El proyecto se encuentra entre dos reservas clave para el abastecimiento de agua de Mérida: Cuxtal y Anillo de Cenotes.
Crisis del agua en Yucatán: pozos contaminados y acuíferos sobreexplotados
El acuífero de Yucatán enfrenta una crisis por la sobreexplotación industrial. En Kanasín se reportan intrusión salina, escasez y contaminación con plaguicidas como el heptacloro, altamente tóxico.
Estudios científicos han detectado esta sustancia incluso en la leche materna.
La Conagua reconoce que la disponibilidad de agua en el estado ha disminuido 59 % en los últimos 20 años. Heineken planea producir 4 millones de hectolitros al año, lo que implicaría la extracción masiva de agua en una región colapsada.
Megaproyectos disfrazados de desarrollo: el caso Hunucmá
En 2017, la Cervecería Yucateca en Hunucmá se presentó con promesas de progreso. Hoy, extrae más de 7 millones de metros cúbicos de agua al año, mientras las comunidades sufren tandeos y escasez.
Heineken en Kanasín repetiría el modelo de acaparamiento, priorizando sus ganancias por encima de las necesidades de la población.
Falla ambiental: MIA engañosa y exclusión de comunidades
La MIA presentada por una consultora omite que se trata de una cervecera y elimina del mapa a la comunidad maya de San Antonio Tehuitz. Además, no menciona impactos clave, como el uso de agua ni generación de residuos.
El proyecto se ubicará a 2 km de un sitio Ramsar y a 4 km de la Reserva Cuxtal, sin una evaluación ambiental específica.
Kanasín ya está saturado por la industria contaminante
Kanasín no puede asumir más cargas. Ya enfrenta daños provocados por:
- Megagranjas avícolas (Bachoco, Crío)
- Granjas porcinas
- Plantas de tratamiento ineficaces
- Rastro municipal contaminante
Agregar una planta cervecera convertiría al municipio en un basurero industrial.¿
Pueblos mayas denuncian despojo y simulación
La Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíimbal se sumó al rechazo. Denunciaron que la llamada consulta indígena fue simulada y que el proyecto representa una continuidad del modelo neoliberal, ahora promovido por el nuevo gobierno estatal.
“No permitiremos que el agua de nuestras hijas e hijos se convierta en cerveza para su lucro”, sentenció el pronunciamiento.
La Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíimbal se sumó al rechazo. Denunciaron que la llamada consulta indígena fue simulada y que el proyecto representa una continuidad del modelo neoliberal, ahora promovido por el nuevo gobierno estatal.
“No permitiremos que el agua de nuestras hijas e hijos se convierta en cerveza para su lucro”, sentenció el pronunciamiento.
Desde sus comunidades, las y los integrantes de la Asamblea advierten que la planta cervecera se inscribe en una estrategia de despojo planificado, al igual que el tren “mal llamado maya”, los parques solares, los monocultivos y las granjas industriales que degradan la tierra, contaminan el agua y violan los derechos colectivos del pueblo maya. Aseguran que la llamada “cuarta transformación” repite las políticas extractivistas de gobiernos anteriores, ahora bajo un nuevo discurso.
También señalaron que la empresa Heineken mintió al afirmar que consultó a las comunidades, pues ni en Teya ni en San Antonio Tehuitz —donde supuestamente se realizaron los encuentros— hubo información clara, ni consentimiento libre, previo e informado. “Este proyecto no es progreso, es destrucción. El Tren de carga y los megaproyectos no son para nosotros; son para facilitar el saqueo”, denunciaron.