Revoltosa: la historia de Felipa Poot Tzuc, la maya que desafió a la Casta Divina

Por Karol Puc Torres
YUCATÁN
Principios del siglo XX
“Los peones de las haciendas henequeneras nunca reciben dinero; se encuentran medio muertos de hambre; trabajan casi hasta morir; son azotados…”
“Un porcentaje de ellos es encerrado todas las noches en una casa que parece prisión; si se enferman, deben seguir trabajando, y si la enfermedad les impide trabajar, rara vez les permiten utilizar los servicios de un médico…”
“…Las mujeres son obligadas a casarse con hombres de la misma finca, y algunas veces con ciertos individuos que no son de su agrado…”
“…No hay escuelas para los niños…”
“…En realidad, toda la vida de esta gente está sujeta al capricho de un amo, y si éste quiere matarlos, puede hacerlo impunemente. Oí muchos relatos de esclavos que habían sido muertos a golpes; pero nunca supe de un caso en que el matador hubiera sido castigado, ni siquiera detenido.”
“La policía, los agentes del ministerio público y los jueces saben exactamente lo que se espera de ellos, pues son nombrados en sus puestos por los mismos propietarios de las haciendas.”
“Los jefes políticos que rigen los distritos —equivalentes a los condados norteamericanos (tan zares en sus distritos como Díaz es el zar en todo México)— son invariablemente hacendados henequeneros o empleados de éstos…”
“…El castigo a las mujeres, en casos extremos, consistía en ofender su pudor…”
—John Kenneth Turner, en México Bárbaro
Después de la Revolución Mexicana, el país quedó lleno de conflictos.
Para intentar organizar todo, en 1929 el expresidente Plutarco Elías Calles creó el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que luego se convertiría en el PRI. Este partido absorbía a otros partidos pequeños y se volvió muy poderoso.
En Yucatán existía el Partido Socialista del Sureste (PSS), que durante los años de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto había defendido a las comunidades mayas, pero cuando se integró al PNR perdió su orientación socialista y terminó apoyando a los grupos más conservadores.
Yucatán después de Carrillo Puerto (1924-1935)
Tras el asesinato de Felipe Carrillo Puerto en 1924, muchos pensaron que la vida de los campesinos mayas mejoraría, pero no fue así. Aunque ya no existía la esclavitud por acasillamiento, la vida seguía siendo muy dura: los campesinos casi no ganaban dinero, trabajaban largas jornadas y dependían totalmente de los hacendados henequeneros. Además, el precio del henequén bajó en el mercado internacional, lo que empeoró la economía.
En los pueblos surgieron “caciques” locales aliados de los hacendados.
En Kinchil, por ejemplo, los hermanos Anacleto y Juan de Mata Solís se presentaban como socialistas, pero realmente controlaban negocios, tenían pistoleros y protegían los intereses de los dueños de las haciendas. Aunque el gobierno federal hablaba de apoyar a los campesinos, en la práctica los hacendados seguían actuando como los “dueños del pueblo”.
El cardenismo y el aumento del conflicto
En 1934 llegó a la presidencia Lázaro Cárdenas.
Él quería proteger a los trabajadores, repartir la tierra y acabar con el poder de los hacendados. En Yucatán, el choque fue violento. Los hacendados henequeneros no querían perder sus tierras ni su control sobre los pueblos; incluso armaban a algunos peones para atacar a los campesinos que apoyaban el reparto agrario. Hubo golpes, incendios, secuestros y asesinatos. Para cambiar estas injusticias, el gobierno también impulsó la educación socialista.
En Yucatán, esta tarea fue dirigida por el profesor Antonio Betancourt, del Partido Comunista Mexicano. Él preparó a varios maestros para enseñar no solo lectura y escritura, sino también derechos laborales e igualdad social. Uno de estos maestros fue Bartolomé Cervera, quien fue enviado precisamente a Kinchil, un pueblo dominado por los Solís y conocido por su violencia. Cuando llegó, encontró campesinos que trabajaban todo el día por solo 40 centavos, que vivían con miedo y que eran golpeados o encarcelados si se negaban a obedecer.
Al principio, nadie quiso asistir a la nueva escuela federal: los hacendados decían que el maestro era su enemigo. A Cervera incluso le mandaron una nota amenazándolo con matarlo si no se iba en 24 horas. Él la pegó en el pizarrón para mostrar a todos la importancia de la educación.
La escuela se volvió el primer lugar donde podían hablar sin miedo. Se organizaron clases nocturnas, actividades culturales, deportes, cooperativas y juntas donde la gente opinaba libremente. Los Solís y sus peones comenzaron a atacar la escuela: insultaban, aventaban piedras y disparaban cerca del edificio para asustar a los alumnos.
Aun así, Cervera siguió adelante. Visitó haciendas, documentó abusos y envió reportes al ejército. Con eso, los campesinos empezaron a perder el miedo. Formaron un Consejo Comunal, un sindicato y una cooperativa de carboneros. A pesar de todo, los campesinos siguieron denunciando abusos ante el gobierno federal; más de 800 personas firmaron un Manifiesto Nacional exigiendo que se retirara a los caciques del poder local.
…En ese contexto nace el personaje de Felipa Poot Tzuc.
FELIPA
Nació el 14 de enero de 1903 en la hacienda Santa María, cercana al pueblo de Kinchil, Yucatán, en el seno de una familia humilde de once hermanos, de la cual ella era la más joven.
Explotación en la hacienda
Desde su infancia, Felipa y su familia vivieron bajo el régimen del peonaje acasillado —una forma de esclavitud— en la hacienda henequenera de Santa María. Allí se dedicaban a labores de plantación, deshierbe, corte y procesamiento de la fibra del henequén, además de tareas de limpieza.
En un contexto donde el 85% de la población campesina era analfabeta y monolingüe en maya, Felipa tuvo la oportunidad de aprender a leer y escribir en español. Esto fue gracias al apoyo del capataz Anastasio Quintal, quien impartía clases a los niños de la hacienda.
Violencias y resiliencia
Su vida fue violentamente alterada a los 12 años, cuando fue agredida sexualmente por Anastasio Quintal, su antiguo benefactor. Producto de esta agresión quedó embarazada y, pese a los intentos de su familia por provocarle un aborto, dio a luz a una niña que llevó por nombre Guadalupe Quintal Poot. Quintal reclamó la paternidad, arrebató a la niña y la entregó a su hermana para que la criara.
Poco después, Felipa fue obligada a un concubinato (amasiato) con un hombre mayor, Agustín Puc, con quien tuvo a su hijo Emilio Puc Poot.
Una vez instalada en Kinchil, Felipa se convirtió en una activista comunitaria. Fue asesorada por figuras como el profesor Bartolomé Cervera Alcocer y la profesora y feminista Carmen Góngora (una de las fundadoras del Frente Único por los Derechos de las Mujeres).
Sus logros concretos para el pueblo de Kinchil sentaron las bases para su liberación del yugo caciquil y se pueden agrupar en tres luchas:
- Logros educativos
- Logros laborales y de organización comunitaria
- Logros en la defensa del territorio
Logros educativos: usó la enseñanza como arma
Programa de alfabetización para adultos
En un pueblo donde reinaba el miedo y los maestros eran amenazados de muerte, Felipa organizó y promovió valientemente un programa para enseñar a leer y escribir a los adultos de Kinchil. Esto empoderó a su comunidad, permitiéndoles entender documentos, defender sus derechos y romper el ciclo de ignorancia impuesto por los caciques.
Incentivó la educación de las mujeres
Como presidenta de la Liga Femenil “Rita Cetina”, rompió paradigmas al impulsar que las mujeres del pueblo, tradicionalmente relegadas al ámbito doméstico, accedieran por primera vez a la instrucción escolar y a la participación en la vida pública.
Logros laborales
…y de organización comunitaria
Organización de los carboneros
Reconociendo la importancia clave de los carboneros para la economía local, Felipa los reunió y organizó para fortalecer su posición y exigir mejores condiciones de trabajo y salarios justos.
Creación del Consejo Municipal Comunitario
Su logro político más significativo fue la fundación de este consejo, un organismo de autogobierno que buscaba sustituir al ayuntamiento oficial, el cual estaba sometido al cacicazgo. Esto representó un acto de autonomía y soberanía popular sin precedentes, sentando las bases de la organización comunal.
Logros en la defensa del territorio
…y la justicia
Defensa armada
En un ambiente de violencia extrema, donde los asesinatos de campesinos eran frecuentes, Felipa se distinguió por portar armas públicamente para defender su vida y la de sus compañeros. Este acto de valentía sirvió como un símbolo de resistencia y disuadió, en múltiples ocasiones, los ataques del régimen caciquil.
Vísperas del triunfo agrario
La presión y organización que ella ayudó a construir llevaron a que, tras su muerte, el presidente Lázaro Cárdenas emitiera en 1937 la resolución presidencial que dotó de ejidos a Kinchil, beneficiando a cientos de campesinos con tierras que les habían sido arrebatadas. Este fue el logro material más tangible de su lucha.
Destitución del caciquismo local
Las peticiones encabezadas por los habitantes de Kinchil lograron que el gobierno estatal declarara “desintegrado” el Ayuntamiento de Kinchil en 1936 y destituyera al presidente municipal Juan de Mata Solís, desmontando temporalmente la estructura de poder que los oprimía.
Los logros de Felipa Poot devolvieron a los kinchileños la capacidad de gobernarse, de educarse, de defenderse y, finalmente, de recuperar la tierra que por derecho les pertenecía.
Deceso
El 28 de marzo de 1936, a los 33 años, Felipa Poot fue asesinada de un disparo en la casa de campaña del candidato Gualberto Carrillo Puerto.
Revoltosa
A diferencia de otros héroes reconocidos por su propio pueblo, a Felipa Poot Tzuc la poderosa clase de los hacendados henequeneros le impuso una “leyenda negra”: la presentaron como una “revoltosa” que habría provocado su propio asesinato a manos de un grupo de mujeres que la “castigaron”.
Mientras en el resto del país avanzaban los grandes proyectos cardenistas —reparto agrario, expropiación petrolera y educación socialista—, en Yucatán todavía dominaba una oligarquía que se resistía violentamente a cualquier transformación.
Fue precisamente contra esa realidad que Felipa Poot Tzuc, mujer maya y revolucionaria, decidió luchar.
Cuando Lázaro Cárdenas intentó aplicar su proyecto en Yucatán, se apoyó en el Partido Socialista del Sureste. Sin embargo, tras el asesinato de Felipe Carrillo Puerto, la dirección del partido quedó en manos de su hermano Gualberto, quien se alineó con los intereses coloniales y racistas de los hacendados.
Por eso, cuando ocurrió la emboscada en la que Felipa y sus compañeros fueron asesinados, Mario Tenorio (operador de Gualberto Carrillo y candidato a senador) ocultó su arma bajo el sombrero para encubrir el ataque.
Con la idea de justificar el crimen y basándose en la fama de mujer “de armas tomar” que tenía Felipa, se hizo la leyenda: la supuesta muerte a manos de un grupo de mujeres que la habría “escarmentado” por revoltosa.
Felipa y su comunidad tomaron el poder político de manera democrática. Para la Casta Divina, acostumbrada a comportarse como dueña de Yucatán, aquello fue intolerable. En su lugar quedó una versión distorsionada que la redujo a una simple “revoltosa”.
Pero hoy, al mirar hacia atrás y escuchar ese adjetivo, entendemos que puede resignificarse.
Si “revoltosa” es la mujer que no acepta la injusticia, entonces Felipa lo fue.
Si “revoltosa” es la que levanta la voz cuando el silencio duele, lo fue también.
Si “revoltosa” es la que organiza, enseña, rompe cadenas y exige dignidad para su pueblo, Felipa fue profundamente revoltosa.
Felipa nos recuerda que vale la pena “revolverse” contra lo que lastima, que la dignidad se defiende y que ninguna mujer está destinada a permanecer en silencio.
Que, desde ahora, sea una palabra que nombra a las mujeres valientes; porque quien no es “revoltosa” ante la injusticia, no transforma la historia.
FELIPA POOT TZUC
1903-1936
Hija, madre, hermana, víctima de múltiples violencias de género, maestra, sindicalista, oradora, feminista, defensora armada del pueblo kinchileño…
…REVOLTOSA.
Fuentes consultadas:
Kinchil en la Historia — Ángel de Jesús Can Tuyub
Felipa Poot Tzuc, Revolucionaria Maya del Siglo XX — Edgar Rodríguez Cimé
Revista Alas de mariposa, febrero de 2009, del entonces Instituto para la Equidad de Género del Estado de Yucatán
“Pueblos Yucatecos, Project and Collection…” — Sarah Anne Buck
Historia Oral de Kinchil