Bertha Pech Polanco, la activista maya que urge hablar de un feminismo antirracista e interseccional en Yucatán

Fotos y texto: Nadia Tecuapetla

Bertha Pech impulsa un feminismo interseccional y antirracista en Yucatán desde la pedagogía y el activismo indígena maya.
Bertha Pech impulsa un feminismo interseccional y antirracista en Yucatán desde la pedagogía y el activismo indígena maya.

Se estima que el 65% de la población de mujeres en Yucatán se identifican como indígenas, de acuerdo a la Red Promotoras Mayas de Justicia. Sin embargo, se trata al estado con mayor índice de discriminación en México, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS), realizada en 2022. Surge entonces la necesidad de que la defensa de los derechos de las mujeres amplíe sus horizontes, para tener en consideración las diversas identidades que confluyen a lo largo y ancho del estado.

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La pedagogía como herramienta de conciencia social

Para tener un punto de vista cercano al tema, Bertha Pech Polanco, mujer maya yucateca, convencida de que uno de los caminos que le permitió tomar conciencia de las desigualdades estructurales en torno a ella, fue la pedagogía.

Fue a partir de ese camino que pudo construir respuestas no sólo contra la cotidianidad machista que la acompañó desde su infancia, sino también contra el racismo y la discriminación que observa en Yucatán, aunque para la activista la manera de incidir de su trabajo trasciende las aulas y los “discursos grandilocuentes”, en la vida diaria y con los impulsos por educar a favor de un entorno más igualitario.

Brecha entre discursos históricos y realidad práctica

Un dato curioso, es que como parte de diversas iniciativas de las agendas políticas actuales en el estado, respecto a temas de género, se retoman referentes históricos que desde luego, abrieron brecha en la lucha por los derechos de las mujeres, tales como Rita Cetina, Rosa Torre González, Consuelo Zavala, entre otras.

No obstante, todavía hay un amplio camino por recorrer en cuanto a legislación e impartición de justicia, pero sobre todo en la vida práctica de interesados del tema y la sociedad en general. Además, el trayecto se ensancha aún más al enumerar las desigualdades de las mujeres indígenas.

Interseccionalidad y reconocimiento de identidades

La también galardonada con el Premio Nacional de la Promoción de los Derechos Indígenas “Martha Sánchez Néstor”, que le valió su activismo en defensa de otras mujeres indígenas, señala que para hablar de justicia social, hay que asegurarse de que las identidades y la diversidad sean reconocidas y respetadas, teniendo equipos inclusivos en lo público y lo privado. Nombrar con urgencia un feminismo interseccional.

La interseccionalidad es crucial, para comprender cómo las mujeres indígenas mayas se enfrentan a prejuicios, discriminación y barreras que trascienden el género y por qué algunas mujeres experimentan un mayor riesgo de violencia y un acceso limitado a oportunidades laborales, educativas y económicas que otras”, asegura Pech.

Desmantelar el feminismo blanco

Para ella es bueno contar con una historia de mujeres que inspiran la actualidad, pero asegura que está convencida de que para desmantelar un feminismo blanco: “hay que dejar de obsesionarse con él y dejar de asumir que todas las mujeres viven las mismas experiencias y privilegios”.

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